La Incontinencia Urinaria

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La incontinencia urinaria (IU) se define como la pérdida involuntaria de orina en una paciente a la cual esto le genera un problema higiénico y social. Me refiero con problema higiénico el tener que usar toallas sanitarias femeninas todos los días, el aroma característico de orina en la paciente, etc; y con problema social me refiero al temer salir a la calle a realizar tareas y actividades por la pérdida de orina y sus consecuencias. Por lo tanto la paciente se va aislando de la sociedad y de sus amigos.

Según la ICS (International Continence Society), existen tres tipos básicos de incontinencia, que son:
  • La incontinencia de esfuerzo (IUE)
  • La incontinencia de urgencia (IUU)
  • La incontinencia mixta (IUM).
La IUU, es la que se manifiesta en la paciente con pérdida de la orina acompañada de necesidad urgente de micción. Además, tendrá aumento en la frecuencia urinaria (es decir, acude muy seguido a orinar), puede tener deseo aún después de miccionar.

La IUE se manifiesta con pérdida de la orina cuando la paciente hace algún tipo de actividad física como ejercicio, saltos, subir y bajar escaleras, al cargar objetos pesados, con la risa, el estornudo, etc.

La IUM es en la que se combinan las dos anteriores.

Además existen otras clasificaciones o tipos de incontinencia urinaria como la incontinencia continua, en la cual la paciente pierde orina todo el tiempo, generalmente causada por una fístula genitourinaria secundaria a cirugías (histerectomía generalmente) o a partos difíciles.

Las fístulas genitourinarias son comunicaciones anómalas entre la vía urinaria y el tracto genital, por lo cual la orina se escapa de manera permanente por la vagina.

La incontinencia urinaria está sub-evaluada en México y en muchos países, porque la cultura general dice que la mujer que ha sobrepasado cierta edad siempre tendrá incontinencia o las pacientes creen que es parte normal del envejecimiento, lo cual es un error; se sabe que a mayor edad hay mayor incidencia de IU y que existen factores relacionados con la menopausia y la edad que directamente afectan al sistema urinario provocando mayor frecuencia de la enfermedad en estas mujeres. Sin embargo no se considera como normal sino como una patología, la cual debe de ser tratada y abordada por el médico.

En otras ocasiones aún cuando se considera algo anómalo por la paciente, no es tratada directamente o no se le expresa al médico, por pena o por falta de comunicación entre el profesional de la salud y la paciente.

Es importante conocer estos tipos de incontinencia, ya que su tratamiento varía mucho dependiendo del tipo del que se trate:

La IUU o vejiga hiperactiva recibe muchos más nombres dentro del ámbito médico, ésta generalmente puede ser manejada con medicamentos, entre los cuales los anticolinérgicos son la primera opción; pero existen tratamientos muy variados para esta entidad, y en casos de vejiga hiperactiva refractaria al tratamiento (en la que no responde a medicamentos comunes), se pueden utilizar terapias de otro tipo como estimulación eléctrica (en diferentes modalidades), uso de toxina botulínica e incluso acupuntura.

La IUE es la que generalmente requiere tratamiento de tipo quirúrgico. Existen numerosos factores de riesgo para que se desarrolle. El tipo de cirugía dependerá del subtipo de IUE que tenga, obteniendo muy buenos resultados en la mayoría de las pacientes, siempre y cuando se encuentre bien estudiada y manejada por médicos especializados en estos problemas.

El tratamiento de la IUM dependerá de la intensidad de cada uno de los componentes ya comentados.

Cuando existe una incontinencia continua, se debe de estudiar perfectamente a la paciente e instaurar un tratamiento eficaz, el cual generalmente será del tipo quirúrgico para corregir la fístula.

La forma de prevenir la IU, es variable, depende de la causa y del tipo de la misma; lo más recomendable es acudir con el médico uroginecólogo quién instaurará la reglas básicas de prevención y de modificación de hábitos para que su aparición sea menos frecuente. Y en caso de ya padecerla podrá estudiarla y darle solución a su enfermedad.

La magnitud del problema es variable y cambia entre paciente y paciente, pues habrá a la que una gota de orina que se escape, le cauce un problema muy importante, mientras a otras parece no importarles. Por lo tanto para la evaluación de este parámetro se utilizan cuestionarios donde valoramos la calidad de vida de la paciente que ella misma contesta. De esta forma nos damos cuenta de que tan grande es percibida la problemática por la afectada, pero además podemos valorar la evolución de la enfermedad una vez iniciado o instaurado el tratamiento propuesto.

Aparentemente la incontinencia urinaria ha ido en aumento en los últimos años, pero esto solo es el reflejo de la mayor publicidad que se le está dando al problema, la mayor disposición de la paciente y del médico a hablar de la enfermedad y al avance tan significativo que ha tenido su estudio y tratamiento. Por lo tanto, desde mi punto de vista, el uso de pañales para la mujer adulta debe de ser totalmente abolido.


BIBLIOGRAFÍA:
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  • Espuña M, Salinas J: Tratado de Uroginecología. Incontinencia Urinaria. Ars Médica, 2004.C

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